El modelo urbanístico basado en la combinación de vivienda y huerto ha surgido en distintos momentos de la historia como una respuesta a la necesidad de autosuficiencia alimentaria y calidad de vida. Su propósito es integrar la naturaleza en el entorno urbano, reducir la dependencia de los mercados externos y mejorar el bienestar de los habitantes. Inspirado en las ciudades jardín de Ebenezer Howard, este concepto tuvo especial relevancia en los planes de vivienda del siglo XX, destacando proyectos como la Ciudad Lineal de Madrid, la Colonia de la Prensa, el barrio de Nueva España, el Poblado Obrero de Toledo y Albarrosa en Viladecans.
Letchworth Garden City, en el Reino Unido, fue uno de los primeros experimentos en la aplicación de esta idea. Concebida por Howard en 1903, combinaba viviendas con jardines y huertos, rodeadas de espacios verdes, con el objetivo de reunir lo mejor del campo y la ciudad. En España, la Ley de Casas Baratas de 1921 promovió la construcción de viviendas asequibles con espacios agrícolas para familias trabajadoras. Dentro de este marco surgieron colonias residenciales que aún conservan parte de su estructura original.
En el ámbito de la planificación urbana, la Ciudad Lineal de Arturo Soria se planteó como una gran avenida que extendiera Madrid con viviendas unifamiliares y terrenos para cultivo. Aunque no se completó en su totalidad, muchas de sus ideas siguen vigentes en el urbanismo moderno. También se desarrollaron otras iniciativas en la capital, como la Colonia de la Prensa, pensada para periodistas y configurada como un entorno residencial con parcelas para el cultivo. Otro caso relevante es el barrio de Nueva España, diseñado en la posguerra con una orientación hacia la autosuficiencia y el aprovechamiento de los espacios agrícolas en la vida urbana.
El Poblado Obrero de Toledo es una barriada histórica promovida por el coronel Juan Más del Ribero, director de la Fábrica de Armas de Toledo entre 1938 y 1950, con el objetivo de alojar a los trabajadores de la factoría. El proyecto original contemplaba la construcción de 650 viviendas, además de un colegio, una iglesia e instalaciones deportivas y de recreo. Sin embargo, debido a diversas circunstancias, el plan no se completó en su totalidad. Para 1950 se habían concluido 130 viviendas, y el colegio no se inauguró hasta 1953. En la actualidad, el Poblado Obrero cuenta con 154 viviendas de diferentes tipologías, con parcelas que varían entre 282 y 1.000 metros cuadrados. Recientemente, el barrio enfrenta desafíos relacionados con la seguridad y la conservación de su patrimonio arquitectónico. Los vecinos han expresado preocupaciones sobre la desprotección y la falta de armonía en las reformas de las casas, abogando por una modernización que conserve su esencia histórica.
Dentro de este contexto, Albarrosa, fundado en 1948 en Viladecans, representa un ejemplo consolidado del modelo de "una casa, un huerto". Con un total de 2.000 viviendas unifamiliares, cada una con un terreno para cultivo, se convirtió en un proyecto exitoso en términos de planificación y ejecución. En su origen, las parcelas contaban con una superficie promedio de 500 metros cuadrados, de los cuales aproximadamente 300 estaban destinados a huertos. En la actualidad, se estima que alrededor del 40% de las viviendas aún conservan sus huertos en uso, aunque muchos han sido reemplazados por otras infraestructuras o han caído en el abandono.
Si se comparan estos modelos, Albarrosa comparte características con Letchworth Garden City en su concepto de autosuficiencia alimenticia, con la Ciudad Lineal de Madrid en la idea de viviendas unifamiliares con espacio para el cultivo, y con las colonias de casas baratas por su enfoque en la accesibilidad a la vivienda. También guarda similitudes con la Colonia de la Prensa y el barrio de Nueva España en su integración con la naturaleza. Sin embargo, su particularidad radica en haber sido plenamente ejecutado y en mantener su identidad hasta la actualidad.
En el siglo XXI, este tipo de urbanismo ha recobrado interés en el marco de la sostenibilidad y la soberanía alimentaria. La proliferación de huertos urbanos comunitarios, las viviendas autosuficientes y las políticas de fomento de la agroecología en áreas periurbanas reflejan un resurgir de estos modelos. En este sentido, el Ayuntamiento de Viladecans podría trabajar en la recuperación de huertos que han quedado en desuso, promoviendo el cultivo y la educación sobre agricultura urbana.
Dado su éxito y vigencia, Albarrosa podría posicionarse como un referente en el urbanismo sostenible, impulsando iniciativas que promuevan la recuperación de espacios de cultivo y la concienciación sobre la autosuficiencia vinculada a su historia. Su trayectoria demuestra que una planificación bien ejecutada puede perdurar por generaciones y servir de inspiración para ciudades más verdes y autosuficientes.
Josep Lozano.