Es curioso que las administraciones públicas nos hablen ahora de las ciudades de 15 minutos para evitar el uso del vehículo privado y frenar el cambio climático. Durante décadas hemos asistido al gran festín de las grandes superficies, apoyadas y promovidas por todo tipo de administraciones, sobre todo las locales. Aún hoy me pregunto cuál es el beneficio de tal desastre.
Todos sabemos que mantener un pequeño negocio es prácticamente inviable, y eso mismo ha ido pasando factura a las pequeñas tiendas que mantenían a nuestro barrio vivo. Desde aquí debemos rendir un homenaje a los muy pocos negocios que todavía perduran en Albarrosa y recordar, cómo no, a los muchos que desgraciadamente desaparecieron. Escuchando a nuestros vecinos más veteranos, fueron bastantes.
Por esa razón abrimos esta sección, para recordar a todos aquellos que hicieron nuestras vidas un poco más cómodas y contribuyeron a que Albarrosa fuese el mejor barrio del mundo.
En estos días, varios vecinos y vecinas han empezado a compartir recuerdos en nuestro grupo de WhatsApp, y lo que parecía una simple conversación, se ha convertido en una preciosa lluvia de nombres, calles y anécdotas que nos están ayudando a reconstruir la historia viva de Albarrosa.
Con cada tienda que mencionamos, con cada persona que recordamos, vamos dibujando el mapa de un barrio que, aunque ha cambiado mucho, sigue muy presente en nuestros corazones.
A veces no es fácil ordenar tantos datos, ubicar los lugares exactos o confirmar quién regentaba qué tienda… pero lo más valioso ya lo tenemos: la voluntad de recordar juntos.
Os agradezco profundamente la paciencia y la colaboración. Esto es solo el principio.